Hipertensión

La hipertensión arterial (HTA) afecta a cerca de 1000 millones de personas en el mundo entero, con cifras que aumentan en función del envejecimiento global de la población, sobre todo en áreas urbanas. Según múltiples estudios, la prevalencia de HTA se incrementará todavía más si no se actúa de modo efectivo con medidas preventivas.
Las cifras de la OMS arrojan que cerca de 7 millones de muertes anuales se relacionan en forma directa con la HTA. La relación entre esta enfermedad y el riesgo cardiovascular es continuo, consistente e independiente de otros factores de riesgo vascular (FRV): a mayor presión arterial (PA), mayor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, stroke (isquémico y hemorrágico) e insuficiencia renal crónica.
En numerosos estudios clínicos, el tratamiento antihipertensivo se asocia con reducción del riesgo de stroke (35–40%), infarto de miocardio (20–25%) e insuficiencia cardíaca (mayor del 50%). Se estima que en los pacientes con HTA estadio 1 y FRVs asociados, una reducción sostenida de la PA sistólica en 12 mmHg a lo largo de 10 años evita una muerte por cada 11 pacientes tratados.
Como contrapartida, los reportes de la OMS indican que un tratamiento subóptimo de la HTA es responsable del 62% de los eventos de stroke y de la mitad de los casos de cardiopatía isquémica.
El objetivo del tratamiento antihipertensivo, desde el punto de vista de la salud pública, es la reducción de la morbimortalidad de causa cardiovascular y renal. El objetivo primario del tratamiento será el control de la PA sistólica (la mayoría de los pacientes alcanza el objetivo de tratamiento de la PA diastólica recién cuando la sistólica ha sido controlada).
Alcanzar valores de PA < 140/90 mmHg se asocia con menor cantidad de complicaciones cardiovasculares. Debemos recordar que los pacientes con nefropatía o diabetes tienen como objetivo cifras menores a 130/80 mmHg.

El objetivo del tratamiento antihipertensivo, desde el punto de vista de la salud pública, es la reducción de la morbimortalidad de causa cardiovascular y renal. El objetivo primario del tratamiento será el control de la PA sistólica (la mayoría de los pacientes alcanza el objetivo de tratamiento de la PA diastólica recién cuando la sistólica ha sido controlada).
Alcanzar valores de PA < 140/90 mmHg se asocia con menor cantidad de complicaciones cardiovasculares. Debemos recordar que los pacientes con nefropatía o diabetes tienen como objetivo cifras menores a 130/80 mmHg.

La adopción de un estilo de vida saludable por parte de toda la población es fundamental para prevenir el desarrollo de HTA. Por su parte, es esencial en el tratamiento de los pacientes con HTA. Si las intervenciones propuestas se combinan, la eficacia es mayor.
Las modificaciones más exitosas son:
• reducción del peso corporal en pacientes obesos o con sobrepeso
• dieta con bajo contenido en sodio y alto contenido en potasio y calcio
• actividad física

• moderación del consumo alcohólico